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Si bebes alguna de las más de dos mil millones de tazas de café que se consumen cada día en el mundo, quizá te preguntes de dónde procede ese café. ¿Cómo les va a los agricultores que lo cultivan? ¿Qué impacto tiene toda esa producción sobre el planeta?

A nivel individual podemos hacer muchas cosas para amortiguar el impacto del café que tomamos sobre el medio ambiente. Comprar una taza reutilizable, reciclar los envases y hervir solo el agua necesaria para cada ocasión son, a su manera, tus pequeñas contribuciones.

Nestlé ha proporcionado a los agricultores colombianos 28 millones
de nuevos cafetos de alto rendimiento y resistentes a la roya.

Pero, ¿y las empresas que fabrican el café que consumes? En su papel como mayor empresa cafetera del mundo, Nestlé compra más granos de café que ninguna otra, lo que significa que puede activar grandes cambios y que tiene una excelente oportunidad para ejercer una influencia positiva.

He aquí cinco maneras en las que tu bebida de las mañanas interviene activamente para hacer el bien.

1. Planifica tus compras

Millones de personas en todo el mundo trabajan en la producción de café. Las cosechas constituyen un medio de vida, pagan la escolarización y alimentan a personas de muchas zonas que pasan por grandes necesidades.

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Pero no podemos dar por sentado el futuro de la industria cafetera. El cambio climático, las enfermedades de las cosechas, las malas técnicas de cultivo y la emigración masiva de las regiones agrícolas a las ciudades suponen una amenaza para su futuro.

Asegurarse de que siga habiendo empleo en el futuro radica no solo en ayudar a los agricultores a cultivar más café a corto plazo, sino, también, en convertir ese cultivo en un trabajo del que la gente se sienta orgullosa, un trabajo que sus hijos deseen mantener.

E implica también formar a más de 10.000 caficultores cada año en métodos de agricultura sostenible que les permitan obtener mejores cosechas y mayores ingresos. Implica un compromiso de ayuda real a largo plazo.

2. Igualdad de derechos

En muchas zonas del mundo, el cultivo del café se considera un trabajo de hombres, pero no tiene por qué ser así. En Kenia, por ejemplo, hay mujeres caficultoras, aunque no siempre se les da la oportunidad de ser líderes dentro del sector.

Por ese motivo se creó el programa de formación sobre género y juventud de Nestlé.

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Este proyecto forma a mujeres de cooperativas cafeteras para que se conviertan en “promotoras agrícolas”. Se les enseñan todos los conocimientos, desde la producción de café hasta liderazgo y educación sanitaria, y luego ellas comparten esos conocimientos y destrezas con sus comunidades para educar a su gente.

Los resultados demuestran que un grupo significativo de mujeres se deciden a entrar en el cultivo del café. En los primeros tres años, gracias a esta formación, las cosechas de café de mujeres promotoras aumentaron una media del 83 %.

3. Reducción de la pobreza

Los caficultores dependen en gran medida del precio de la materia prima en el mercado mundial. Las fluctuaciones pueden dificultar su inversión en la cosecha del año siguiente. En el pasado, las fuertes caídas del precio del café dejaron fuera del negocio a muchos pequeños agricultores.

Al ayudar a los caficultores a mejorar la eficiencia, reducir los costes y aumentar la calidad de su cosecha, esas fluctuaciones les afectan menos.

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Por ejemplo, en Filipinas, Nescafé cuenta con unos programas sobre preservación del suelo y el agua en plantaciones cafeteras de toda la región que están demostrando ser especialmente beneficiosos durante los meses más secos del año.

Uno de los programa se centra en animar a los caficultores a cultivar la planta Jatropha curcas, denominada localmente “tuba-tuba”, como cultivo secundario. Puesto que es una buena fuente de glicerol y biodiesel, la Jatropha curcas puede generar ingresos adicionales al tiempo que evita la erosión del suelo.

Con los planes de microfinanciación también se ayuda a los agricultores a planificar para el futuro, porque significan que no tendrán que esperar a tener un “buen” año para invertir.

Otros proyectos de mejora de la educación, la sanidad pública y el suministro de agua en las regiones caficultoras también contribuyen a reducir la pobreza.

4. El medio ambiente

En las últimas décadas, la preocupación por los efectos de la producción de café sobre el medio ambiente y la economía de los países en desarrollo ha fomentado el cultivo de café sostenible.

La sostenibilidad (es decir, la capacidad de un medio o un sistema para mantener su diversidad y productividad durante un periodo de tiempo prolongado) depende de numerosos factores.

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Nescafé promueve la agricultura sostenible formando a los agricultores en métodos para preservar el agua y limpiar y reciclar el agua utilizada en el proceso de molienda.

Rainforest Alliance es una organización benéfica de ámbito mundial que trabaja para preservar la biodiversidad y garantizar un medio de vida sostenible. La Red de Agricultura Sostenible es un grupo de entidades benéficas que favorecen el desarrollo rural y la biodiversidad.

A través del Plan Nescafé, especialistas agrícolas expertos de ambas organizaciones han trabajado con Nescafé para fusionar los métodos científicos modernos con el saber tradicional de los agricultores. Así se les ayuda a preservar sus recursos naturales, a proteger los ecosistemas, a mejorar la calidad y a diversificar.

Para eso se desarrolló el Plan Nescafé, un compromiso para invertir, entre 2010 y 2020, más de 260 millones de CHF en proyectos relacionados con el café en todo el mundo para afianzar la sostenibilidad del cultivo del café a largo plazo.

5. Cosechas futuras

Cuando los cafetos envejecen, producen menos granos y se vuelven vulnerables a las enfermedades.

En Colombia, por ejemplo, en los últimos años la enfermedad conocida como roya ha afectado a las plantaciones y ha perjudicado enormemente la calidad y la productividad de los cafetos.

Por ello, Nescafé colabora en este país con la Federación Nacional de Cafeteros para mejorar las existencias de cafetos de los agricultores.

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Nestlé ha proporcionado a los agricultores colombianos 28 millones de nuevos cafetos de alto rendimiento y resistentes a la roya. Se les han ofrecido de forma gratuita y sin la obligación de vender posteriormente el café producido a Nescafé.

Estos cafetos, cultivados en viveros locales a partir de semillas, son más productivos, por lo que aumentan los ingresos de los agricultores y su seguridad futura, además de asegurar unas cosechas de calidad. En conjunto, se han renovado más de 4.400 hectáreas de campos de café con cafetos resistentes a la roya.

El café nos gusta por muchas cosas y, además, su producción puede tener repercusiones muy positivas. Por todos estos motivos, cuando disfrutes de tu taza matinal, puedes tener la seguridad de que no solo tú te estás beneficiando de ella.