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La raíz de mandioca ya es algo así como la superheroína del mundo vegetal. Esta planta, cuyo cultivo es uno de los más resistentes a la sequía del mundo, constituye el alimento básico para unos 500 millones de personas.

Y ahora tiene una nueva misión: empoderar a las mujeres y erradicar el trabajo infantil en las comunidades productoras de cacao de África Occidental.

Eso es mucho pedir para un arbusto.

Objetivo: volver a clase

Para comprender por qué la mandioca tiene tanto poder, primero hay que entender la importancia de la escolarización en el problema del trabajo infantil. Los niños que acuden diariamente al colegio tienen muchas menos probabilidades de tener que encargarse de trabajos difíciles y peligrosos en las plantaciones de cacao de sus familias.

En principio, la educación está al alcance de todos. Respecto al trabajo infantil, Unicef afirma que “disponer de una educación primaria universal puede ser el instrumento más eficaz para afrontar este reto”.

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Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas es que, para el año 2030, todos los niños y niñas terminen una educación primaria y secundaria gratuita. En los lugares en los que esa ambición todavía no se haya logrado, la clave es ampliar al máximo el acceso a la escuela.

En Costa de Marfil, por ejemplo, Nestlé, como compradora clave de cacao, colabora con el gobierno y los proveedores para ampliar el acceso a la educación. En asociación con la Fundación Mundial del Cacao, la empresa ha construido y reformado más de 40 escuelas. Pero sigue habiendo muchos niños que no tienen acceso a la educación.

El poder de cambiar las cosas

Tradicionalmente, la producción de cacao en Costa de Marfil es trabajo de hombres y a menudo la contribución de las mujeres pasa desapercibida. Los hombres son los únicos que se registran como miembros de las cooperativas de agricultores y los que cobran las cosechas. La participación de la mujer depende de su relación con el hombre.

Según varios estudios, cuando las mujeres tienen más control sobre el presupuesto del hogar, los patrones de gasto familiar cambian en beneficio de los niños. Se dedica más dinero a alimentación y educación y menos a alcohol y cigarrillos.

De hecho, el Banco Mundial calcula que la mejora en nutrición y salud para los niños que supondría aumentar los ingresos de las mujeres en 10 CHF requeriría de un aumento de los ingresos de los hombres de 110 CHF.

Por tanto, se deduce que si puede ayudarse a las mujeres a generar más ingresos por sus actividades, habrá más posibilidades de que esos ingresos se inviertan en la familia, incluido el gasto de enviar a los hijos a la escuela.

Por ese motivo, Nestlé ha establecido una alianza especial.

La empresa ha unido fuerzas con la Iniciativa Internacional del Cacao (ICI) para ayudar a las mujeres a obtener ingresos suficientes para facilitar la educación a sus hijos. La ICI es una asociación formada por sindicatos, organizaciones locales y la industria chocolatera que pretende mejorar las vidas de los niños y ayudará a eliminar el trabajo infantil en las comunidades productoras de cacao.

Generación de ingresos

Y esto nos devuelve a la humilde mandioca. En África Oriental, este es un cultivo que tradicionalmente realizan las mujeres. Así, ayudar a las mujeres a desarrollar pequeños negocios como productoras de mandioca se ajusta a las prácticas culturales de la zona. Además de cultivar mandioca como alimento para la familia, parte de esa producción puede venderse y suponer un ingreso directo para las mujeres. Esto refuerza su situación económica tanto en sus hogares como en sus comunidades.

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Pero no resulta fácil: que las mujeres obtengan el control de la tierra que necesitan puede suponer un problema. A menudo, las comunidades necesitan ayuda para comprender cuánto contribuyen ya las mujeres a la producción de cacao. Así resulta más probable que les den el visto bueno para aumentar el cultivo de mandioca. Para poner en marcha estos proyectos pueden necesitarse muchos meses y mucho diálogo.

Pero el esfuerzo merece la pena, afirma Nick Weatherill, director ejecutivo de la ICI. “Allí donde tenemos proyectos en curso, los resultados iniciales han sido alentadores. Las mujeres a las que hemos ayudado están obteniendo dinero de sobras para enviar a dos de sus hijos a la escuela.”

Reequilibrio de poderes

Ayudar a la mujer a generar sus propios ingresos no supone un cambio total en sus vidas ni tampoco en las de sus comunidades. Pero puede poner en cuestión unas normas culturales que, en el pasado, han limitado el papel que la mujer puede desempeñar en la industria del cacao.

Nestlé promueve directamente los cambios allí donde es posible.

“Pequeños cambios como este podrían suponer una enorme diferencia en nuestros esfuerzos por evitar el trabajo infantil”, afirma la responsable global del negocio de Chocolates de Nestlé, Sandra Martínez. “El empoderamiento de la mujer en sus comunidades, en sus familias, es vital.”

Pequeños cambios como este podrían suponer una enorme diferencia en nuestros esfuerzos por evitar el trabajo infantil. Responsable global del negocio de Chocolates de Nestlé, Sandra Martínez.

En 2014, solo uno de los viveros de cacao organizados bajo el Nestlé Cocoa Plan estaba dirigido por una mujer. Un año más tarde, había ocho mujeres directoras y se espera que les sigan muchas más.

Paso a paso, estos cambios distribuyen el poder económico dentro de las comunidades y, a su vez, propician que más niños acudan a la escuela.

A simple vista puede parecer que la humilde mandioca no tiene muchas posibilidades de vencer el trabajo infantil, pero al empoderar a las mujeres, también empodera a los niños y a las comunidades. Y eso redunda en beneficio de todos.

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